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17 de novembre del 2010

¿Tapamos agujeros o sacamos agua?

Gran dilema. Cuando “el barco se hunde”, que hacemos, ¿Tapamos agujeros o sacamos agua?

Hay los que piensan que hay que sacar agua. Con agua uno no puede moverse por el barco con rapidez ni tampoco con facilidad. Se añade el hándicap de que hay que saber nadar, pues si hay mucha agua es posible que ya no se toque de pies al suelo. Pero no sólo eso, sino que el agua pesa, y esto también afecta al barco. Mucha agua dentro de un barco que se hunde no es muy recomendable. Estar sacando agua es agotador, hasta el punto de que si no para de entrar agua, y por lo consiguiente, no se puede parar de sacarla, al final podemos quedar exhaustos y ahogarnos con el barco. 

Velero (vía blog-dulcepatria.blogspot.com)

Otros piensan que hay que tapar agujeros. Si tapas los agujeros deja de entrar agua. Luego ya habrá tiempo de sacarla. El problema es que tapar agujeros requiere mucha más destreza que sacar agua. No todo el mundo puede tapar agujeros, pues hay gente que sólo sabrá sacar agua, de manera que sería normal no poder tapar todos los agujeros a la vez, sino que mientras unos tapan agujeros, otros sacan agua. Al haber menos gente sacando agua, el barco se llenará más deprisa de agua, será necesario que se sepa nadar, pues lo más probable es que se deje de tocar de pies al suelo mucho antes que si todo el mundo estuviera sacando agua. ¿Los que tienen aptitudes y habilidades para tapar agujeros sabrán hacerlo bajo el agua o con el agua hasta el cuello? Quizás sí, pero difícil.

Con todo esto un puede pensar que en vez de malgastar energía y recursos tapando agujeros y/o sacando agua, uno puede decidirse a abandonar el barco, pero ¿cómo? ¿Nadando? ¿En botes salvavidas? Más problemas. ¿Todos sabrán nadar? Seguramente no. ¿Todos cabrán en los botes? Quizás tampoco.

Claro, uno puede pensar que se repartan. Los que sepan nadar, que naden, los que no, al bote. Vale, pero si el agua está helada, ¿cuánto tiempo aguantarán en ella? Siguen los problemas.

El Capitán (vía mishistoriaspararecordar.blogspot.com)
Con todo esto llegamos al punto clave. Es difícil saber qué hacer. Lo más importante en un barco es que haya capitán. Alguien que tenga la responsabilidad de tomar las decisiones en los momentos difíciles. En aquellos momentos en que todo el mundo cree que sabe lo que se tiene que hacer, pero en los que nadie querría estar en la posición del responsable de tomar la decisión de qué hacer. Será el capitán el que decidirá lo crea que es mejor para la tripulación y para salvar el barco. Nadie mejor que él conoce las limitaciones de su tripulación, de lo que es capaz y de lo que no, por tanto, será en función de esto que deberá tomar la decisión.

Que haya capitán no sólo es para que haya alguien que tome decisiones. El capitán es el referente a seguir. Hay que acatar su decisiones independientemente de que uno pueda pensar que se está equivocando. Lo más importante en la situaciones difíciles es tener a quién escuchar para ir todos a una. Nadie quiere hundirse con el barco.

Muchos pensareis que la solución está en tapar agujeros, para luego sacar el agua, pero si resulta que ¿tienes una tripulación de nadadores profesionales y trajes de neopreno suficientes como para que nadie se quede helado en el intento?

Así pues, lo más importante no es saber qué hacer, sino tener el mejor capitán a bordo para que tome la mejor decisión en función de las limitaciones y aptitudes de su tripulación.

Quitad el ancla e izad las velas, que nos vamos.
El Aprendiz

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