Se escribió muchísimo sobre lo que podría pasar en la huelga de hoy; se habrá escrito mucho sobre lo que hoy ha ocurrido, y seguramente se seguirá escribiendo más a lo largo de los sucesivos días. A pesar de eso, mi preocupación me obliga a escribir al respeto.
Hacía tiempo que se mareaba la perdiz con la reforma laboral de la discordia. El esbozo de la misma no contentaba a nadie. El tiempo pasaba, las negociaciones no avanzaban y el gobierno se vio obligado a tomar decisiones, algo que nunca es fácil. Al final se aprobó por real decreto.
Los sindicatos había “amenazado” con convocar una huelga general si no se modificaba lo que parecía ser casi definitivo. Al final, la ley se aprobó y la huelga llegó, pero tarde.
A nadie le pasa por alto que los sindicatos (CCOO y UGT) siempre han sido más afines a los gobiernos de izquierdas que los de derechas. No es de extrañar pues, que uno pueda pensar que si el partido gobernante hubiera sido otro, y teniendo en cuenta el contexto actual de crisis total (inmobiliaria, industrial, económica, financiera y social), a día de hoy ya se hubiera convocado no una, sino unas cuantas huelgas generales.
Independientemente se esto, ya que no es una cuestión estrictamente de color político, la huelga ha llegado.
Que se convoque una huelga implica decidir. Los que hayan decidido ejercer su derecho de ir a la huelga posiblemente habrán tenido, tienen o tendrán dos problemas: el económico y el laboral. El económico porqué tendrá un descuento salarial por no haber ido a trabajar. Y el laboral, porqué en la situación actual de crisis, no ir a trabajar puede implicar perjudicar directa o indirectamente a la empresa que te paga tu salario. A esto hay que añadir que presuntamente puede ser más fácil despedir a alguien con la nueva reforma laboral.
Esto habrá hecho que mucha gente haya optado por ir a trabajar, a pesar de estar en contra de la reforma laboral. Muy comprensible.
Para acabar, no puedo acabar mi entrada sin hacer referencia a los antisistema. Es vergonzoso lo que ha pasado en algunas ciudades de este país. Auténticas batallas campales en plena calle entre dichos individuos y las fuerzas públicas. Mobiliario urbano destrozado, tiendas saqueadas y barricadas incendiadas por todas partes.
| Aspecto de la Via Laietana de Barcelona en los disturbios por la huelga general (vía 20minutos.es) |
No lo entiendo. Un antisistema, según la RAE, es “alguien contrario al sistema social o político establecidos”. No sé en qué parte de esta definición cabe todo lo descrito en el anterior párrafo.
En fin. No es una buena imagen la que se da al mundo de nuestra manera de ser ni funcionar. Todos debemos aprender de lo sucedido. Los políticos, los sindicatos, los huelguistas, y los que hayan trabajado.
Un saludo,
El Aprendiz
En fin. No es una buena imagen la que se da al mundo de nuestra manera de ser ni funcionar. Todos debemos aprender de lo sucedido. Los políticos, los sindicatos, los huelguistas, y los que hayan trabajado.
Un saludo,
El Aprendiz
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